Prólogo del libro The Infinite Game de Simon Sinek

Es sorprendente que este libro siquiera necesite existir.

A lo largo de la historia de la humanidad hemos visto los beneficios del pensamiento infinito muchas veces. El surgir de grandes civilizaciones, avances científicos y medicos y la exploración del espacio todos sucedieron porque un vasto numero de personas, unidas en una causa común, decidieron colaborar sin un final a la vista. Si un cohete dirigido al espacio se estrellaba por ejemplo, buscaban qué había fallado y volvían a intentarlo otra vez, y otra, y otra. Y hasta después de conseguirlo, continuaron a hacerlo. El ser humano hizo estas cosas no por la promesa de un bonus a fin de año, lo hizo porque sentía que contribuía a algo mayor que él mismo, algo con valor que permanecería más allá de nuestra existencia.

Aun con todos sus beneficios, actuar con una visión infinita y de largo plazo no es fácil. Requiere realmente un esfuerzo. Como seres humanos, de forma natural tendemos a buscar soluciones inmediatas a los problemas incómodos y a priorizar las victorias rápidas en nuestro camino a la ambición. Este método de ganar-perder a veces  da resultados en el corto plazo, pero como estrategia operativa para organizaciones y compañías puede traer graves consecuencias en el largo plazo. Lo vemos a menudos: despidos masivos a fin de año para alcanzar las proyecciones abstractas, lugares de trabajo insanos, subordinación a los accionistas por encima de las necesidades de los trabajadores y clientes, prácticas deshonestas y poco éticas, premios a trabajadores sobresalientes pero tóxicos haciendo la vista gorda al daño que hacen al resto del equipo y remuneraciones a lideres que están mucho más interesados en ellos mismo que en aquellos a quienes lideran. Todas consecuencias que contribuyen a una bajada de lealtad y participación y un aumento de la inseguridad y ansiedad en muchos de nosotros hoy en día. Sin duda, nuestra visión del comercio y del capitalismo parece haber caído bajo el dominio de un pensamiento corto-plazista y finito.

Aunque muchas personas lamenten esta situación, parece que el deseo del mercado de mantener este status quo es más fuerte que el ímpetu de cambiarlo. Cuando decimos que las personas deben venir antes que el beneficio muy a menudo encontramos resistencias, nos dicen que somos naïves y no entendemos cómo funcionan los negocios. Como resultado, muchos de nosotros nos hacemos atrás, nos resignamos a despertarnos y arrastrarnos al trabajo sin sentirnos a salvo, ni encontrar satisfacción en nuestras vidas.

Es totalmente posible quizás, que la realidad de la que los cínicos no paran de hablar no tenga que ser así. Quizás este sistema no sea el correcto ni el mejor, solo el sistema al que estamos acostumbrados, uno preferido por una minoría, no por la mayoría. Si fuera así, tendríamos entonces la oportunidad de construir una realidad diferente.

Tenemos en nuestras manos el poder de construir un mundo en el que la vasta mayoría de personas se despierten felices e inspiradas cada mañana, se sientan seguras en sus trabajos y vuelvan a casa satisfechas cada tarde. El tipo de cambio que abandero no es fácil, ¡pero es posible! Con buenos lideres esta visión puede ver la luz. Con grandes lideres que miren más allá del corto plazo y elijan el largo plazo. Aquellos que saben que no va del próximo trimestre o de la próxima elección, sino de la próxima generación. Aquellos grandes lideres que montan sus negocios para que duren más allá de su existencia y, cuando lo hacen, los beneficios para nosotros, para el negocio y hasta para los accionistas, son extraordinarios.

No he escrito este libro para convertir a quienes defienden el estatus quo, he escrito este libro para reunir a aquellos que están listos para desafiar al status quo y remplazarlo por una realidad que alimente mucho mejor nuestras necesidades básicas de sentirnos seguros, de contribuir a algo mayor que nosotros mismos y de proveer para nosotros y nuestras familias. Una realidad que funcione para nuestros intereses como individuos, negocios, comunidades y como especie.

Si creemos en un mundo en el que podemos sentirnos inspirados, seguros y satisfechos cada día y si creemos que los líderes son quienes pueden traernos esa visión, entonces es nuestra responsabilidad colectiva buscar, enseñar y apoyar a aquellas personas que están comprometidas con liderar de una manera que tenga más probabilidades de hacer realidad esa visión. Y uno de los pasos que debemos dar es aprender qué quiere decir liderar en el juego infinito.

Simon Sinek

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