En búsqueda del cliente ideal

Pero ¿Qué es un cliente ideal?

Para las microempresas suele ser ese cliente que te aprecia y con el que has hecho migas y que además te paga puntualmente.
Para las empresas de servicios puede que sea ese cliente grande que te da trabajo continuo, estimulante y del que ha salido un proyecto de case study que te ha dado visibilidad.
Para un empresa de productos B2C puede que sea tu comprador más fiel, el que sabe lo que compra, que prefiere tu producto por las razones que tu impulsas, que luce nuestro producto, lo cuida y lo aprovecha al máximo.

Obviamente nunca debemos perder la esencia de nuestra marca, no hablo de prostituirse, hablo de saber a quien deseamos venderle y dirigir nuestros mensajes a esa persona. Además si hemos sido auténticos y coherentes en construir la marca, lo más seguro es que nuestros gustos coincidan con los suyos.

Sea quien sea, es a él o ella a quien debe hablarle nuestra marca en el momento de escribir un anuncio, de hacer una llamada de venta, de decorar nuestras oficinas o punto de venta, pero también debe ser tomado/a en cuenta a la hora de pensar un stand, de aprobar el rediseño de un packaging o de nuestra web… Es a él o ella a quien debe referirse nuestro mensaje en todo momento y en todos los canales.

Por ejemplo, yo estoy hablándote de esta forma porque deseo entablar relaciones cercanas, conversaciones honestas y colaboraciones de iguales… por tanto, si no te sientes cómodo con que una consultora externa te tutee, te conozca a fondo, se involucre en tu negocio como si fuera el suyo… entonces no soy yo tu consultora ideal.

Ya sabemos que la publicidad es capaz de atraer a quien se proponga, pero nuestro camino será mucho más placentero si atraemos a personas con quien nos dará gusto tratar. También vendrán muchos otros tipos de compradores, pero si no le hablamos de tú a tú al que más deseamos, no estamos poniendo todas las probabilidades a favor de que éste se acerque.

Ejercicio práctico: Déjate llevar por tus deseos

Buscar a tu cliente ideal es una tarea que puedes hacer tú mismo. Date un momento a solas, 10 minutos serán suficientes. Cierra los ojos e imagina la situación perfecta con el cliente perfecto… déjate llevar, recréate en la situación, no pongas filtros críticos,  deja que salga lo que nunca has osado contarle a nadie sobre esta relación perfecta… ¿Como te sientes con esa persona?

  • ¿Como te sientes con esa persona?
  • ¿Es hombre o mujer?
  • ¿Qué aprecia él o ella de tu empresa?
  • ¿Cuántos años tiene?
  • ¿Cuál es su nivel de dinero y educación?
  • ¿Qué problema tiene cuando acude a tu servicio o producto
  • ¿Cómo se siente después de usarlo?
  • ¿A quién se lo contará y qué destacará en su recomendación?

Sigue investigando por tu cuenta todo lo que se te ocurra. Al finalizar, apúntate todo lo que salió de tu profundo, registra el perfil de esta persona y úsala de interlocutor imaginario la próxima vez que hagas, encargues o apruebes un texto, un artículo, un post, un evento, una foto corporativa, un envoltorio, una sala de espera, un punto de venta, un producto nuevo, etc. etc. etc…

Cuando una persona así vendrá en contacto con tu marca se sentirá cómodo y se creará una relación ideal.

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